DISCURSO-INFORME 2008
DR. HECTOR SANDOVAL PARADA
PRESIDENTE DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
Y DEL CONSEJO DE LA JUDICATURA,
(Inauguración del Año Judicial 2008)
Fecha: 03 de enero de 2008
Señoras
y Señores….
En
cumplimiento al mandato supremo de la Ley y del pueblo boliviano,
una vez más, en mi condición de Presidente del Máximo
Tribunal de Justicia de la Nación, en representación
de los señores Ministros y del Poder Judicial, me corresponde
brindar al país un informe de nuestros actos y proceder,
con la solemnidad que el caso exige, a la Apertura del Año
Judicial, correspondiente a la gestión que comienza, tomando
en cuenta que actos similares a éste se realizan en todos
los Distritos Judiciales del territorio nacional.
La
oportunidad me permite expresar, de manera puntual y decidida
que, pese a la tormenta que arrecia contra la integridad de la
nación, con un vendaval de posiciones encontradas, poniendo
en riesgo los cimientos de la institucionalidad democrática,
es mayor nuestra fortaleza y convicción de luchar por preservar
el Estado de derecho y la constitucionalidad, como única
forma de asegurar la convivencia pacífica y civilizada
entre todos los bolivianos.
La
presencia en este acto solemne de altos dignatarios del Estado
boliviano, así como de dignísimas personalidades
nacionales, departamentales y locales, ratifica el profundo espíritu
democrático que, pese a las adversidades, prevalece en
la conciencia de nuestro pueblo, la convicción de velar,
por encima de todas las cosas, la vigencia de la legalidad. También
es de ponderar el propósito común de lograr los
consensos y los acuerdos necesarios para imaginar un país
para todos; sin exclusiones ni mezquindades, reconociendo nuestras
diferencias y fortaleciendo nuestras potencialidades, para garantizar
un mejor futuro a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.
Si
bien, con la apertura del año judicial se pone en marcha
todo el sistema de este poder del Estado para el cumplimento de
sus tareas jurisdiccionales, la peculiar circunstancia del momento
histórico le asigna a este acto un valor simbólico,
en procura de ofrecer al país la paz social, la certidumbre
política, la seguridad jurídica y la garantía
de solidez en sus instituciones, legalmente constituidas.
El
Supremo Tribunal hace votos porque este recinto, cargado de historia
y mística profunda, se constituya en un espacio de reflexión
y de reencuentro para hacer de la Patria el hogar sagrado de un
destino común y venturoso para todos. El país debe
saber, como lo hemos dicho en reiteradas ocasiones, que en el
cumplimiento de nuestra función, no nos anima otra cosa
que no sea el servicio a la sociedad boliviana, con sometimiento
estricto al imperio de la Ley y la defensa de la verdad y de la
justicia.
Es evidente que los procesos de cambio que empieza a vivir la
nación nos colocan en escenarios absolutamente diferentes
al próximo pasado. Las dos Bolivias que emergen peligrosamente
en la cima de nuestra historia, demanda de los tres poderes del
Estado y de toda la sociedad boliviana, la mayor lucidez y la
capacidad de comprensión y adaptación a los nuevos
tiempos para convertir los grandes desafíos en grandes
oportunidades.
Con
esa esperanza, el año 2006, el pueblo boliviano apostó
una vez más por la construcción de un nuevo y verdadero
pacto social en el máximo escenario democrático,
como es la Asamblea Constituyente. Confió en la capacidad
y cultura del diálogo y de concertación que tanto
se pregona. Creyó en la palabra de los cambios históricos
y cifró sus esperanzas en la consolidación de un
Estado soberano, soñando con una Patria nueva, incluyente
y auténticamente unida, respetando nuestra diversidad.
Sin
embargo, los persistentes actos, acusados de ilegalidad, y los
hechos de confrontación violenta de los últimos
meses, constituyen otro punto de inflexión en nuestra historia.
De esos episodios, en algunos casos, extremadamente dramáticos,
debemos aprender a mirarnos de frente, a dejar de mentirnos y
a ser capaces de afrontar los grandes desafíos del futuro.
Toda
Constitución es la expresión histórica, social,
cultural y filosófica de un país. Es el resultado
de un verdadero pacto social, de un tejido de propuestas de todos
los sectores sociales, institucionales y personales de la comunidad
toda.
Es,
entonces, cuando se da este proceso democrático de diálogo
abierto, de debate agudo y respetuoso que vivimos un proceso de
libertad y democracia. Para eso, no es preciso alejarse de la
legalidad, tampoco es prudente encerrarse en claustros castrenses.
“Hoy, mas que nunca –decía Mariano Grondona- la Constitución
tiene que ser el resultado del pacto social y no una estrategia
política en la que podemos triunfar, pero nunca construir
y menos crecer”. Ciertamente, aún estamos inmersos en un
proceso que no ha concluido y, quizá, haya tiempo para
enmendar los errores.
“Nada
puede ir bien en un sistema político en el que las palabras
contradicen a los hechos”, decía Napoleón Bonaparte.
Nuestra democracia está fatigada y demanda, con urgencia,
el concurso de todos para alentar una esperanza sobre la base
y consolidación de un Estado de Derecho, preservando la
garantía en el ejercicio de los derechos civiles y políticos
que permitan la libre e igualitaria participación de la
ciudadanía en general.
El
país, está consciente de los sacrificios que implican
los procesos de cambio que trae aparejada una nueva Constitución
Política del Estado; así como también está
consciente de la exclusión social y la ausencia histórica
de cohesión, que han configurado un país de grandes
desequilibrios en su desarrollo. Pero ello, no puede ser razón
suficiente para el quiebre de la unidad nacional. Si bien la transformación
institucional de los últimos veinte años ha sido
fundamental en la consolidación del sistema democrático,
es todavía insuficiente.
Después
de las agobiantes jornadas de octubre de 2003, de junio de 2005
y las que acabamos de vivir en los meses pasados, en el Poder
Judicial tenemos la certidumbre inequívoca de que las propuestas,
iniciativas y planes para modificar sustancialmente el rumbo de
la administración de justicia en el país, tienen
otro escenario y otros actores que deben participar en el diseño
y aplicación de un nuevo modelo jurídico, acorde
a la realidad actual.
Es
la fuerza de esta nueva realidad y la decisión inquebrantable
del pueblo boliviano que nos convoca a todos quienes abrazamos
el derecho y hemos sido llamados a administrar justicia para que
se puedan conjugar los esfuerzos que configure el nuevo país
al que aspiramos.
Se dice que el valor de una sociedad se define, no sólo
por su actitud frente al futuro, sino también por su compromiso
con el pasado. La historia no es menos reveladora que el porvenir.
Nadie está interesado en reeditar un pasado dramático
que ha dejado luto y llanto en el pueblo boliviano, pero es este
pasado el que debe señalarnos el rumbo de un futuro menos
desafortunado y más esperanzador; dignificando la justicia,
como el valor supremo de la nación.
Decía
el Dr. Luís Paz Arce, presidente del Supremo Tribunal en
1927, “ningún pueblo de la tierra ha gozado de libertad,
mientras no ha tenido asegurada su justicia, que sirve de fundamento
a las libertades públicas y a los derechos y garantías
de los ciudadanos”. Esta cita alude a la necesidad de que
la sociedad en general tenga una mirada distinta de la justicia,
casi siempre maltratada y deshonrada.
La
justicia es un valor universal y un derecho fundamental de los
seres humanos, por lo que no puede existir una sociedad organizada
donde la justicia no sea valorada en su verdadera dimensión.
Dignificar
la justicia significa honrarla y respetarla, observando el cumplimiento
de los fallos y resoluciones, bajo el imperio de la Constitución
y las leyes de la República. Para dignificarla es preciso
que el Estado le otorgue las condiciones favorables, en términos
económicos y políticos, fortaleciendo sus instituciones
y propiciando un ambiente de respeto a la majestad de la justicia.
Sin
embargo, el año 2007 quedará en la memoria del pueblo
boliviano, como el año de profundas tensiones y sobresaltos
que repercutieron en los distintos órganos del Estado boliviano,
y muy particularmente en el Poder Judicial. Como muy pocas veces
en la historia republicana, este poder del Estado, por la incomprensión
de sus actos, fue víctima del atropello y la injuria que
denigró de manera sistemática la honorabilidad personal
de sus autoridades y de sus instituciones, llevando al extremo
de provocar la suspensión de una Ministra y la renuncia
de TRES magistrados del Tribunal Constitucional, creando con ello
serios perjuicios en el procesamiento de causas y dejando al país
en la orfandad jurídica de control constitucional.
Frente
a estos hechos, de abierta agresión al Poder Judicial y
vulneración de los derechos fundamentales, de manera inédita,
en actos absolutamente legítimos de protesta, este poder
del Estado demandó el respeto a nuestras instituciones
democráticas y a preservar la dignidad de la justicia.
No es de extrañar
que más de las veces, sin razón alguna, el Poder
Judicial hubiera sido blanco de los ataques más despiadados,
al ser calificado como el poder más corrupto, más
débil y más vulnerable; sin darse cuenta que con
ello se está malogrando la integridad institucional y poniendo
en riesgo la vigencia del Estado de derecho. Al parecer, lo que
se pretende, decía hace algunos años un alto magistrado
del supremo tribunal venezolano, es que al Poder Judicial se lo
someta al poder político y complazca en sus aspiraciones
e intereses. La coerción moral que muchas veces se ejercita
contra los jueces tratará siempre de suplantar la digna
función judicial.
Somos
conscientes de nuestras debilidades y de nuestras limitaciones;
pero, mucho más conscientes estamos de nuestra misión,…la
que no siempre es bien comprendida. Lamentablemente, los magistrados
de hoy, como los de ayer y los del mañana, estaremos siempre
expuestos a ser envueltos en el torbellino de pasiones humanas,
desde el momento en que nuestras decisiones necesariamente tienen
que afectar intereses de unos en contra de otros.
Dado
que la República inicia hoy una nueva etapa en su historia,
conviene recordar que nuestra democracia habrá de consolidarse
en la medida en que seamos capaces de comprender y respetar la
doctrina universal de la independencia de los poderes. En todas
las constituciones democráticas modernas ha sido proclamada
como garantía esencial de la justicia, la independencia
de los jueces y de la magistratura...
La
independencia del juez sólo puede asumir su pleno significado
en las democracias que se apoyan en el principio de la separación
de poderes. Este, indudablemente, es un tema recurrente; más
aún hoy cuando la ciudadanía exige la más
absoluta transparencia y eficiencia en la administración
de justicia. Si no existe una real división de responsabilidades
entre los poderes de un mismo Estado, no tiene sentido hablar
de democracia y mucho menos de un Estado de Derecho.
Por
supuesto, no es tarea fácil hablar de la independencia
del Poder Judicial, “con frecuencia confundido, débil,
domesticado, dividido y acosado”, como diría el profesor
Pedro Sagûez, pero el asunto es todavía más
claro si se tiene en cuenta que el equilibrio de los poderes se
constituye en un requisito ineludible para garantizar una democracia
sustentable.
Está
claro que, por mandato de la Constitución, la función
jurisdiccional es mucho más que administrar justicia en
los asuntos planteados ante los diversos tribunales y, desde luego,
bastante más que aplicar la letra muerta de la ley para
resolver dichos conflictos. “Impartir justicia, requiere de gran
competencia e independencia total como todas las magistraturas”.
Así quedaron grabadas las sabias palabras de su Santidad
Juan Pablo Segundo, al saber que en algunos países democráticos
la independencia de los jueces estaba siendo afectada por intereses
vedados, ajenos a los naturales propósitos y esfuerzos
de fortalecerla.
Si
se mira la independencia del Poder Judicial, no como un fin en
si mismo, sino como un medio para lograr otro fin, es obtener
una decisión justa, ecuánime y libre de toda presión,
intromisión e injerencia interna o externa. En definitiva,
exenta de toda amenaza, improperio e interferencia proveniente
de intereses políticos que, sin medir el impacto del poder
circunstancial, son capaces de dañar a la dignidad e independencia
de un Poder que está llamado a actuar con ecuanimidad,
honestidad, transparencia y objetividad.
Es
justamente este hecho trascendental que anima nuestra decisión
para rechazar, de manera enfática, la pretendida elección
de las autoridades judiciales, por VOTO UNIVERSAL, tal si se tratase
de una elección política, que inevitablemente podría
empañar la labor independiente y conciencial de los jueces.
Es probable que la elección democrática de jueces
y Magistrados pudiera legitimar a las autoridades del Poder Judicial;
pero, dada nuestra idiosincrasia y cultura jurídica, los
efectos serían absolutamente negativos.
La administración de justicia es la depositaria de los
derechos humanos, los derechos fundamentales y los valores jurídicos
que consagran la Constitución, los Tratados y Convenios
Internacionales y las leyes de la República. El perfil
del Juez tiene que estar a la altura de esa gama de valores que
tiene por misión proteger.
Por
ello, nos preguntamos, ¿Qué garantía puede
ofrecer un abogado que jamás ha ejercido la judicatura
o la docencia universitaria y que toda su vida la ha dedicado
a la política?. ¿Qué independencia puede
tener un juez en el desempeño de su función si por
el sistema de elección y remoción está subordinado
a los grupos de poder?, a sabiendas además de que quienes
resultasen elegidos como jueces, probablemente sean los más
propensos en caer en la corrupción y distorsión
de los fallos.
Por
tanto, rechazamos todo tipo de injerencia e intromisión
en los actos jurisdiccionales, vengan de donde vengan, exhortando
a los otros poderes del Estado el respeto a la norma legal y los
fallos judiciales. No admitimos, de ninguna manera que en abuso
de autoridad o del poder circunstancial, se transgreda los principios
constitucionales, requiriendo a los jueces informes sobre el fundamento
o razón de sus fallos; siendo así que los jueces
están obligados a responder ante el imperio de la ley,
de su conciencia y la divina providencia.
La
independencia de la judicatura es el sustento fundamental de un
Estado de derecho. Su conservación y desarrollo, constituyen
la garantía para evitar el sometimiento a otros poderes
y quienes la integren puedan ejercitar su propia independencia,
con arreglo a la conciencia, interpretando fielmente la Constitución
y las Leyes, y asumiendo nuestra indeclinable responsabilidad
de preservarla.
El Poder Judicial ha sido absolutamente cauteloso frente a los
últimos acontecimientos, provocados por la aprobación
de un nuevo texto Constitucional. Sin embargo, dado que todos
estamos convencidos de la necesidad de consolidar un Estado Nacional,
democrático y de Derecho, en el marco de nuestras competencias
es preciso hacer algunas puntualizaciones.
El
Estado Democrático de Derecho supone, entre otros valores,
la existencia de una serie de normas jurídicas que regulen
el desenvolvimiento de la sociedad, garantizando y promoviendo
los derechos ciudadanos y la seguridad jurídica para su
crecimiento y desarrollo integral. En esa línea, pese a
las enormes limitaciones de recursos y condiciones, asumimos el
desafío y el compromiso cotidiano con la entrega y dedicación
que ponemos en la resolución de causas.
El
derecho al pluralismo político y cultural que reafirme
la libertad y el respeto a la dignidad humana, no se dan únicamente
con la mediación, representación y participación
política, sino que además requiere de la implementación
de un adecuado control de la sociedad, del uso del poder y la
plena vigencia de la ley como principio de justicia.
En
ese sentido, la administración gubernamental, como la instancia
legislativa, conjuntamente este poder del Estado, tenemos las
siguientes prioridades:
-
Replantear
las reformas al sistema judicial, entendiendo a éstas
como un proceso permanente de actualización y que requiere
cambios profundos y difíciles que afectan a diversas
instituciones de la sociedad civil y del propio Poder Judicial,
en la perspectiva de aproximar la justicia al pueblo, sin exclusiones
ni privilegios. Y
-
Promover efectivamente la seguridad jurídica que posibilite
las condiciones para la modernización del país
y permita responder a las expectativas de la ciudadanía
en cuanto a transparencia, idoneidad y honestidad en la administración
de la justicia.
El
Poder Judicial, con la implementación de doctrinas contemporáneas
y la incorporación de nuevas tecnologías, puede
lograr algunos avances importantes. Pero, no se trata solamente
de adaptar las prácticas o instituciones extranjeras, sino
también de recuperar aquellas que resulten más convenientes
y se conjuguen, en lo posible, con el reconocimiento a los sistemas
de justicia de las comunidades andina y amazónica que tienen
sus propios parámetros, cuya legitimidad es indiscutible,
como mecanismos de solución alternativa de conflictos,
en un ámbito territorial propio y aplicable a los miembros
de cada comunidad, bajo una ley especial que se refiera a los
niveles de coordinación y cooperación con la justicia
ordinaria.
Se
pretende lograr así la inclusión real y práctica
de grandes sectores de la población, hasta ahora desprovistos
de reconocimiento del Estado, sobre sus formas tradicionales,
que hacen a su esencia cultural, tratando de evitar con ello los
excesos en los que se incurre, como por ejemplo, con los linchamientos
o los intentos de “hacerse justicia con sus propias manos”, en
lo que parece territorio sin ley y sin justicia.
En
tanto la seguridad jurídica sigue siendo un ideal que reclama
mayor coordinación entre los poderes del Estado y los órganos
jurisdiccionales, la seguridad ciudadana, clama por la severidad
de las leyes para hacer frente a una escalada de violencia, cuya
causa y origen puede estar en la crisis económica, en las
profundas desigualdades sociales, en la inmoralidad, alentada
por señales de impunidad, pero fundamentalmente en las
limitaciones que aún persisten en el ejercicio oportuno
y eficiente de la justicia.
Nuestra Suprema Corte, ha traspasado el umbral de la deshonra,
con la satisfacción de haber recuperado una imagen de probidad
y honestidad, que ahora la reconocen propios y extraños.
SITUACIÓN
DEL PODER JUDICIAL
Con
los antecedentes descritos, voy a permitirme dar cuenta al país,
de manera breve, del estado de situación del Poder Judicial,
destacando los esfuerzos que viene realizando para el fortalecimiento
del sistema judicial.
En
los meses de junio y septiembre del año que concluye, dejando
de lado los prejuicios, realizamos dos reuniones nacionales que
permitieron analizar la realidad de la justicia en Bolivia. De
aquellos encuentros asumimos que en un sistema democrático,
la obligatoriedad de los derechos y libertades, requiere de un
marco legal e institucional que asegure la justicia para todos.
Se
constató que, a pesar de las muchas reformas realizadas
a nuestro sistema judicial, los bolivianos continuamos enfrentando
obstáculos en el acceso a una justicia ágil e imparcial.
Hemos advertido que debemos encarar los servicios inadecuados,
los insuficientes recursos económicos para la justicia
y la policía, las demoras en los procesos judiciales y
la percepción de la falta de independencia y transparencia
del sector judicial.
El
acceso a la justicia es un derecho humano fundamental en un sistema
democrático, que tiene por objeto garantizar los derechos
de todos por igual. Para ejercer los derechos y las libertades,
el acceso a la justicia es el principal derecho, el más
importante de los derechos humanos. Así lo considera la
jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
al establecer que los Estados tienen el deber de organizar el
aparato gubernamental y todas sus estructuras para asegurar jurídicamente
el libre y pleno ejercicio de los derechos humanos.
Es
un sentir clamoroso del Poder Judicial de un presupuesto racionalmente
adecuado a las exigencias de atención de justicia de la
sociedad boliviana. De los 317 municipios del país, la
justicia apenas tiene una cobertura del 60 por ciento; es decir,
que nuestro déficit en las provincias es de algo más
del 40 por ciento.
En la ciudad del Alto, por ejemplo, por cada 130.000 habitantes
se tiene un solo Juez de Familia; en forma similar podemos decir
de la ciudad de Santa Cruz, en la que un Juez en lo Penal prácticamente
atiende a una población de más de 60.000 habitantes.
Un cálculo global arroja que en el país hay menos
de 10 jueces por cada 100.000 habitantes.
El
déficit de defensores de oficio y médicos forenses
es mucho más delicado; como es terriblemente alarmante
el presupuesto económico que nos asigna el Estado, con
relación a la demanda nacional. Necesitamos un mayor número
de jueces en todas las materias, tanto para las Capitales de Departamento
como para Provincias, así como la necesidad urgente de
crear los juzgados de paz, como mecanismos de conciliación.
Ante
este panorama, el Poder Judicial de Bolivia no se ha conformado
con demandar del Ejecutivo un mejor presupuesto; sino que en base
a su propio diagnostico ha buscado otras iniciativas; entre las
que podemos mencionar:
-
Se
ha puesto en marcha el programa de descentralización
de la justicia en la ciudad de Santa Cruz. Hoy contamos con
jueces cautelares, de sentencia y tribunales de sentencia en
zonas como el “Plan Tres Mil”; “Villa Primero de Mayo”, lo que
ha promovido que el Ministerio Público también
se desconcentre; asignando Fiscales, peritos, médicos
forenses, psicólogos e investigadores, para bajar los
niveles de criminalidad.
-
Se
viene implementando la refuncionalización de jueces en
relación a la densidad de carga procesal cuantificada.
-
Se
ha intensificado, bajo seguimientos especiales de control, la
aplicación de los mecanismos de salidas alternativas
y los criterios de oportunidad, al constituir medidas adecuadas
para el descongestionamiento de la excesiva carga procesal.
Además, de ser estos procedimientos más acelerados
en obtener una decisión al conflicto y sobre todo más
económico para las partes del proceso abreviado.
-
Se
trabaja, en coordinación con los Colegios de Abogados
para contar con la asignación de profesionales jóvenes
para que asistan como “Defensores de oficio” en las Cortes Superiores
de Justicia, así como para cumplir la función
de conciliadores.
-
Se
promueve la desconcentración del Registro de Derechos
Reales, a efecto de transparentar y hacer más efectivo
el servicio, particularmente en provincias.
-
En
atención a un programa especial se viene incrementando
los denominados “Centros de conciliación”, integrados
por jueces, abogados y psicólogos, que conocen y resuelven
asuntos de bagatela en tiempos breves y preservando la economía
de las personas en conflicto.
-
Se
ha presentado al Congreso Nacional el proyecto de ley sobre
la Modificación al Código de Procedimiento Civil,
que incorpora el sistema de la oralidad para hacer que los procesos
concluyan en menor tiempo; así como la ley del Código
Procesal Laboral, en cuyo contenido se propone la supresión
del recurso de casación, de manera que los juicios labores
terminen en las Cortes Superiores de Distrito.
-
Se
estudia la posibilidad de replicar en otros procedimientos,
la “figura del persaltum de materia agraria” que, sin duda,
ha dado buenos resultados hasta el presente en esta materia.
-
Cabe
informar, por otra parte, que en la actualidad se esta trabajando
en el diseño de un proyecto para implementar “la figura
del juez o tribunal itinerante” para aquellos delitos de intensa
gravedad, como crimen organizado, tráfico de sustancias
controladas, terrorismo, secuestro, violación, asesinato,
tráfico y comercialización de menores, etc.
-
De
la misma manera, en forma prioritaria se realizan esfuerzos
para compatibilizar los usos, tradiciones y costumbres con la
justicia ordinaria, a fin de que en lo substancial se den respuestas
a los problemas que son propios de las comunidades.
-
Se
propone, tal como señalamos, el desarrollo y materialización
de la justicia comunitaria, como mecanismo alternativo de solución
de conflictos, bajo marcos legales específicos.
-
Finalmente,
con el mismo propósito de ampliar la cobertura en la
justicia, se estudia el tema de “Movilización del Juez
dentro de su propio asiento judicial”, de forma que se pueda
trasladar en su propia área de competencia a las localidades
de su circunscripción jurisdiccional para conocer y atender
las demandas o conflictos allí donde el ciudadano lo
requiera.
En
ese sentido, cumplo en transmitir públicamente el reclamo
de las Cortes de Distrito al Consejo de la Judicatura, respecto
a las convocatorias de postulantes a Jueces y Funcionarios Judiciales.
Se pide, y así debería hacerse, descentralizar las
convocatorias hacia las Direcciones distritales del propio Consejo,
para evitar la excesiva demora en estos trámites y proceder
oportunamente a las designaciones.
Estas
son algunas de las tareas que nos hemos trazado, gracias a la
iniciativa y propuestas que surgieron de los Encuentros de las
máximas autoridades del Poder Judicial, desarrollados en
los meses de junio y septiembre de 2007, de los que participaron,
el Presidente y Ministros de la Corte Suprema, Vocales de Cortes
Superiores, Vocales del Tribunal Agrario Nacional y la Asociación
de Magistrados y Jueces del país.
El
Poder Judicial es una de las instituciones de primordial importancia
en el país, no sólo porque en su estructura y función
se puede apreciar el entramado social y cultural de nuestro pueblo,
sino por constituirse en uno de los cimientos fundamentales de
la democracia.
Si
bien el sistema judicial boliviano se formó en base a los
parámetros legados por las teorías jurídicas
europeas, que se tiñeron de características positivistas
en su concepción y aplicación, no se puede seguir
ignorando los sistemas originarios y comunales de justicia tradicional
ni la profunda renovación a la que está siendo sujeta
a partir de las reformas estructurales.
En
este propósito, insistimos, ahora más que nunca,
en la necesidad de reivindicar el plan de “Justicia para Todos”,
con el que se busca garantizar, no sólo la independencia
y coordinación de los Poderes del Estado sino y, sobre
todo, el acceso a la justicia para todos los ciudadanos bolivianos,
especialmente de los grupos más excluidos, desprotegidos
y postergados, así como promover la seguridad jurídica
para que la igualdad ante la ley respete la diversidad existente.
De
la Justicia Ordinaria
Sin
pretender un detalle de todo el quehacer jurisdiccional ordinario,
permítanme señalar que, pese a los sobresaltos provocados
por la tensión política, que afectaron particularmente
a la Corte Suprema de Justicia, durante la gestión 2007
se ha logrado disminuir sustancialmente la mora procesal.
La
actividad jurisdiccional ordinaria, que comprende la materia civil,
comercial, familiar, de la niñez y adolescencia, laboral
y seguridad social, coactiva civil, fiscal, social y penal, representa
el más elevado porcentaje del total de causas atendidas
en el Poder Judicial. Estamos hablando de más de 370 mil
causas ingresadas a lo largo del año 2007, que son atendidas
por los distintos órganos jurisdiccionales, en todo el
territorio nacional; habiendo sido resueltas algo más del
50 por ciento.
En
el caso concreto de la Corte Suprema de Justicia, corresponde
destacar el esfuerzo de todos y cada uno de los señores
ministros en las Salas Especializadas del Supremo Tribunal que,
pese a las acefalías, que fueron subsanadas recién
a mediados de año, con la designación de cuatro
Ministros, a quienes saludamos de manera especial, ha logrado
resolver durante la gestión que acaba de concluir más
de 3.000 expedientes; de acuerdo al siguiente detalle:
-
La
Sala Civil, integrada por las señoras Ministras: Emilse
Ardaya Gutiérrez y Rosario Canedo Justiniano, de más
de 1.700 causas ingresadas en la gestión, resolvió
cerca de los 500 expedientes.
-
La Sala Penal Primera, actualmente a cargo de los Ministros
Julio Ortiz Linares y Teófilo Tarquino Mújica,
resolvió 553 causas, de 1.180 ingresadas.
-
De igual manera, la Sala Penal Segunda, integrada por los Ministros
José Luís Baptista y Angel Irusta Pérez,
de más de 2000 causas ingresadas, durante la gestión,
resolvió 419 expedientes.
-
La Sala Social y Administrativa Primera, conformada por los
Ministros, Jaime Ampuero García y Beatriz Sandoval Bascopé,
de 2.400 causas ingresadas alcanzó a resolver cerca de
los 600 casos.
-
Finalmente, la Sala Social y Administrativa Segunda, conformada
por los Ministros Eddy Walter Fernández Gutiérrez
y Hugo Roberto Suárez Calbimonte, de 1263 causas ingresadas,
logró resolver 764 expedientes. De estos, cabe
resaltar la resolución de procesos Contencioso Tributarios,
seguidos contra el Servicio de Impuestos Nacionales, posibilitando
la recuperación para el Estado boliviano de más
de 160 millones de bolivianos.
Es
también de ponderar el esfuerzo de Sala Plena que, durante
la gestión 2007, alcanzó a resolver un total de
300 expedientes, al margen de los seis juicios de responsabilidades
a ex -dignatarios de Estado, con acusación formal del Ministerio
Público, y que están siendo tramitados en el marco
de las normas legales establecidas.
De
la Jurisdicción civil, Comercial y Familiar
Por
los datos obtenidos, la jurisdicción civil, comercial y
familiar representa el más alto porcentaje de las causas
atendidas en el Poder Judicial. Al igual que en ocasiones anteriores,
y ahora con mayor nitidez, se establece la urgencia de actualización
de las normas sustantiva y procesal, por adolecer de obsolescencia
y cierto grado de anacronismo. Los proyectos de modificación
de los Códigos Civil y de Comercio están pendientes
de su aprobación en el Congreso Nacional. Situación
similar se presenta con el caso de la Ley 1760, destinada a la
abreviación procesal y prevención en la retardación
de justicia.
Dado
que los códigos requieren de un tratamiento cuidadoso,
su discusión y consiguiente aprobación no pueden
estar librados al criterio personal o al interés político
sectario, reiteramos nuestra sugerencia: que el Poder
Legislativo cuente en su seno una “Comisión Codificadora
en Materia Judicial”, respaldada por el Poder Judicial, el foro
y la academia, con carácter permanente y sostenible para
promover la legislación adecuada a los tiempos y la realidad
nacional
De
la Jurisdicción Penal
Dada
la confusión permanente sobre las competencias de los órganos
judiciales en esta materia, cabe reiterar que, por mérito
de la Ley 1970, los roles del Juez y del Ministerio Público
están claramente definidos. Es decir, presentada la imputación
formal, las Salas Penales de la Corte Suprema de Justicia, toman
el control jurisdiccional del proceso, como tribunal de garantías
Constitucionales, resguardando el desarrollo legal del debido
proceso, respetando los derechos y preservando las garantías
de las partes; tal y como viene sucediendo en los casos de los
juicios de responsabilidades que se siguen contra ex –altos dignatarios
de Estado.
A
propósito, cabe informar que al momento están radicados
en el Supremo Tribunal, con acusación formal, seis juicios
de responsabilidades; cuyo inicio de debates, en el primer caso,
está previsto para este mes. Se espera que estos procesos,
de extraordinaria importancia para la memoria histórica
del pueblo boliviano y la vigencia plena del Estado de Derecho,
tengan el tratamiento oportuno y adecuado, en cumplimiento estricto
de la norma Constitucional y las leyes de la República….
Ese es el compromiso de este Alto Tribunal de Justicia de la nación
y en ello estamos empeñados.
De
la Jurisdicción Laboral y Contencioso-Administrativo
Sin
duda, otra de las áreas de mayor carga procesal es justamente
la jurisdicción laboral y contencioso-administrativo. Por
ello, la ley del Código Procesal Laboral, en cuyo contenido
se propone la supresión del recurso de casación,
de manera que los juicios laborales terminen en las Cortes Superiores
de Distrito, tienen una singular importancia.
Con
relación al Proyecto de Ley de Procedimiento Contencioso-Administrativo
y Tributario, que ha contado con la cooperación internacional
de USAID y la Agencia Española AECI, desde el año
2005 continúa pendiente de tratamiento en el Congreso Nacional.
Como se sabe, dicho proyecto obedece a la resolución Congresal
que encomienda a este Poder del Estado resolver el vació
legal, provocado por la Sentencia Constitucional en la que se
declara inconstitucional las atribuciones ejercidas hasta entonces
por el Poder Ejecutivo, a través de la Superintendencia
Tributaria, en esta materia.
De
la Justicia Constitucional:
La
creación del Tribunal Constitucional ha sido, tal vez,
uno de los mas grandes aciertos en los últimos 25 años
de vida democrática. No fue fácil la delimitación
de sus competencias. Han tenido que pasar varios años,
en debates profundos, para comprender que el Tribunal Constitucional,
es garante de la salvaguarda de los derechos fundamentales y de
las garantías constitucionales en el país. Es indudable
que el control de la constitucionalidad es, hoy en día,
la mayor garantía de seguridad jurídica de los Estados.
La principal muestra de su valioso aporte a la justicia es que,
en los escasos 10 años de vigencia, han sido cientos y
miles de procesos que han recibido una sentencia, acorde al mandato
constitucional.
Sin
embargo, es de lamentar que la terquedad política haya
empañado la trayectoria de uno de los órganos del
Poder Judicial con gran mérito jurisdiccional.
La
forzada renuncia de TRES Magistrados, al influjo de un extraño
proceso judicial en su contra; ha puesto al Tribunal Constitucional
al borde del colapso y el desmoronamiento de la institucionalidad.
El 2007, se ha caracterizado por el sobresalto y el temor desatado
entre Magistrados y funcionarios de ese órgano judicial,
por los reiterados atentados a sus dependencias. El último
de ellos, el más violento, dejó como saldo lamentable
dos guardias de seguridad heridos y parte de la fachada destrozada
por efecto de dinamitazos.
Ningún
sistema democrático de derecho, que se precie de tal, puede
romper la estructura del órgano constitucional y menos
cancelar su funcionamiento, porque eso significa vulnerar el poder
constituido; pues, una medida de semejante dimensión no
afecta a sus integrantes sino que va a poner en riesgo el vigor
y la eficacia de la tutela y protección efectiva de los
derechos y las garantías de toda la población boliviana.
Por
tanto, al encontrarse anulado el Órgano Constitucional,
con solo dos magistrados, demandamos al Poder Legislativo impulse
la elección y nombramiento inmediato de magistrados para
llenar las acefalías que actualmente alcanza al número
de cinco titulares y tres suplentes, a efecto de evitar la retardación
de justicia constitucional
De
la Judicatura Agraria:
La
judicatura agraria es un ámbito jurisdiccional que día
a día adquiere una mayor importancia para el país.
Durante la gestión 2007, el Tribunal Agrario Nacional,
conjuntamente los juzgados agrarios en el país, ha logrado
resolver más de 1.800 expedientes, lo que representa algo
más del 60 por ciento, de un total de 3.000 causas ingresadas.
La
enorme desigualdad que se registra en la distribución de
la tierra en Bolivia es, todavía, una profunda herida que
“no termina de cerrar y daña”. La obligación de
saldar esta deuda interna, incorporando a los hombres y mujeres
del campo a la vida nacional, posibilitó la promulgación
de la Ley No. 03464, de 2 de agosto de 1953, más conocida
como la Ley de Reforma Agraria. A partir de entonces, la denominada
“reforma administrativa, por cuanto aún la dilucidación
de derechos correspondía al Consejo Nacional de Reforma
Agraria”, que respondía en forma directa a las instrucciones
del Presidente de la República, resultó un precedente
funesto en la distribución de la tierra, generando injusticias
y desigualdades, de características similares o peores
que los tiempos precedentes a la Reforma.
Fue
recién hasta el 18 de octubre de 1996, con la promulgación
de la Ley de Servicio Nacional de Reforma Agraria, que posibilitó
la creación del Tribunal Agrario Nacional, incorporando
la justicia agraria al Poder Judicial.
Sin
embargo, dado que al Tribunal Agrario se le ha otorgado la facultad
de conocer directamente en casación las causas resueltas
por los jueces agrarios, sin la fase previa de resolución
de recursos de apelación por las respectivas Cortes Superiores
de Justicia, se ha quebrado la regla de la doble instancia, que
caracteriza al principio del debido proceso. Por lo que la Corte
Suprema ha sugerido, en su propuesta a la Asamblea Constituyente,
“establecer la incorporación plena de la Judicatura Agraria
al sistema de jurisdicción ordinaria”.
Sin
embargo, al margen de la propuesta, el Tribunal Agrario Nacional,
en los escasos 8 años de vigencia, se ha constituido en
un importante referente de solución institucional en materia
agraria, posibilitando eliminar las injusticias y las grandes
asimetrías históricas en esta materia.
En
ese propósito, ante la necesidad de contar con un instrumento
procesal que recoja los principios y sentido social de la materia,
con la cooperación internacional de España, el Tribunal
Agrario Nacional tiene elaborado el proyecto de Ley Procesal Agraria
que, en su primera versión, fue remitido al Congreso Nacional
para su respectivo tratamiento y aprobación.
Asimismo,
en el marco de la Ley 3345, de modificaciones a la Ley 1715, de
Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria, el tribunal
Agrario ha emitido la circular a los Jueces Agrarios, a objeto
de que estos den cumplimiento a la disposición que establece
la ampliación de competencias para conocer acciones personales,
reales y mixtos, derivados de la propiedad-posesión y actividad
agraria.
Del
Consejo de la Judicatura
De
las actuaciones de mayor trascendencia durante el año 2007,
del Consejo de la Judicatura, destacamos las siguientes:
-
Como
resultado de la auditoria de los registros contables y estados
financieros consolidados del Poder Judicial, correspondiente
a la gestión 2006, ha emitido el informe de confiabilidad,
con opinión positiva, sin salvedades.
-
La ejecución presupuestaria, en el marco de una política
de austeridad dispuesta de manera independiente por el Poder
Judicial, se ha ejercitado un control y supervisión constante
al desarrollo de la ejecución de los recursos asignados
a cada órgano nacional y unidades jurisdiccionales.
-
El
presupuesto asignado al Poder Judicial para la gestión
2007 fue de algo más de 430 millones de bolivianos; que
representa menos del UNO por ciento del Presupuesto General
de la Nación: de los cuales, menos de la mitad proviene
del Tesoro General de la Nación, el restante son recursos
propios, generados por el Tesoro Judicial y el 2 por ciento,
de crédito externo; con una ejecución presupuestaria
de más del 90 por ciento.
-
Para la gestión 2008, se prevé que el techo de
ingresos experimentará un incremento del 4.46 %, con
relación a la gestión 2007, como resultado de
los ahorros generados por la institución, y están
destinados principalmente a cubrir los costos de proyectos de
infraestructura, iniciados en la gestión 2007, como la
construcción del Palacio de Justicia de Chuquisaca, en
el Forum Judicial, los palacios de justicia de Potosí,
Montero, el Alto y las Casas de Justicia en varios Distritos
Judiciales.
-
Se deja claramente establecido que, con la construcción
del edificio para la Corte Superior de Justicia de Chuquisaca,
dentro del anhelado proyecto del Foro Judicial, se consolida
a la ciudad de Sucre como Sede Constitucional de la Judicatura
Boliviana; tal y como se ha mantenido desde su Instalación,
el 16 de julio de 1827.
-
Por otra parte, con el propósito de contar con un Plan
Estratégico Institucional se ha procedido al ajuste del
Marco estratégico del Poder Judicial y se tiene previsto
la ejecución de los siguientes proyectos, con financiamiento
externo, como el “Programa de Saneamiento de Tierras y Catastro
legal” y el “Saneamiento y Titulación del Corredor Santa
Cruz- Puerto Suárez”.
-
En el sistema Informático se mantuvo el objetivo orientado
a mejorar y desarrollar los sistemas de apoyo jurisdiccional,
fortaleciendo la estructura para la atención a los usuarios
y responder a consultas, tanto por correo electrónico,
teléfono, mensajería y otros. De la misma manera,
ante la necesidad de implementar sistemas de información
geográfica en el Poder Judicial se ha incorporado el
Atlas Judicial, que permite una mayor transparencia de nuestros
actos.
-
En Santa Cruz, se ha puesto en marcha la Plataforma de Atención
al Usuario Externo, permitiendo reducir los costos en la prestación
de servicios judiciales. A ello se suma la implementación
de servicios informáticos para el registro, control y
cancelación de antecedentes penales, así como
un sistema multi-materia que permite un sorteo de procesos nuevos
en todas las materias, logrando una mayor transparencia y una
carga procesal equilibrada.
-
Un aspecto de suyo importante es el Régimen Disciplinario.
Actualmente se cuenta con una nueva estructura organizativa
con el propósito de hacer más eficiente la lucha
contra la corrupción o la mora procesal y sancionar los
actos irregulares que pudieran cometer los funcionarios judiciales.
Con ese propósito se ha desarrollado un plan preventivo,
otro de acciones administrativas y de coordinación y
el de investigación. (Los resultados de la ejecución
de estos planes se tiene en registro anexo).
A
todo esto, debo agregar que el Consejo de la Judicatura suscribió
un convenio de cooperación interinstitucional con la Red
Participación y Justicia, organización
de representación nacional, asociando a más de cincuenta
instituciones dedicadas al trabajo por la justicia, el fortalecimiento
de la democracia participativa y la consolidación de los
procesos democráticos nacionales, la Universidad Católica
Boliviana “San Pablo” y la Comisión Andina de Juristas
para la realización del programa “Juzgados Voluntarios
Transparentes” que se encuentra en ejecución, en su primera
fase, en los Distritos Judiciales de La Paz, Cochabamba y Santa
Cruz.
Del
Instituto de la Judicatura de Bolivia
La
formación y capacitación de recursos humanos en
el Poder Judicial constituye una de sus prioridades para garantizar
la dotación de jueces y funcionarios idóneos y capaces
en la administración de justicia. De ahí que, durante
la gestión 2007, el Instituto de la Judicatura de Bolivia
ha desarrollado importantes eventos académicos que se traducen
en la realización del Cuarto Curso de Formación
Inicial para el Ingreso a la Carrera Judicial, que cuenta con
la participación de 27 profesionales abogados para Jueces
Instructores Mixto en provincia. También se ha lanzado
la convocatoria para el Séptimo Curso de Formación
Inicial para otros 45 abogados profesionales.
Por
otra parte, gracias al convenio suscrito con el Centro de Estudios
de Post-grado e Investigación de la Universidad Mayor de
San Francisco Xavier de Chuquisaca, se viene desarrollando la
Maestría a Distancia en Administración de Justicia,
iniciada en junio del 2006 y se tiene previsto concluir en marzo
de 2008.
Asimismo,
a fin de brindar un servicio académico de capacitación
permanente, eficiente y eficaz a las necesidades de los señores
vocales y jueces que forman parte del sistema jurisdiccional se
realizaron diversos cursos a las áreas de Coordinación
Constitucional, Civil y Penal.
El
Instituto de la Judicatura prosigue en la realización de
eventos de capacitación para el área NO jurisdiccional,
dictando las bases fundamentales para el fortalecimiento del Poder
Judicial, la implementación de la justicia plural, el registro
judicial de antecedentes penales y muchos otros que contribuyen
al perfeccionamiento del sistema judicial en el país.
De
la Mutualidad del Poder Judicial
Dejando constancia que las gestiones 2005 y 2006 la Mutualidad
del Poder Judicial ha tenido que enfrentar el pago de una cantidad
muy grande de prestaciones, en la pasada gestión ha mostrado
una leve mejoría, con la posibilidad de algún excedente.
De
acuerdo con la información proporcionada se han pagado
prestaciones de Capital Social de Retiro y Fondo de Compensación
por 519 casos; y Auxilio Mortuorio, por 41
casos. El monto total pagado por las tres prestaciones equivale
a la suma de 24 millones de bolivianos.
Por
otra parte, la Segunda Asamblea Nacional Ordinaria de la Mutualidad,
realizada en noviembre de 2006, decidió la creación
de un bono anual a favor del sector pasivo, denominado Mutual
Solidario, consistente en la distribución de una parte
de la rentabilidad anual generada por las reservas constituidas
por el ex Fondo de Pensiones del Poder Judicial, que es la base
patrimonial sobre la que se creó la Mutualidad del Poder
Judicial y Ministerio Público.
Tomando
en cuenta lo señalado, el pago total por concepto de Prestaciones,
Bono Mutual Solidario al sector pasivo y los Anticipos con cargo
al Auxilio Mortuorio al sector pasivo, alcanza a la suma de casi
28 millones de bolivianos.
Con
relación a las tasas de interés en los préstamos
a sus afiliados, la Mutualidad determinó la rebaja de 10%
al 9% anual, la que sería variable en función de
las fluctuaciones de la Tasa de Referencia (Tre) del Banco Central
de Bolivia, y la tasa técnica determinada para la Mutualidad,
actuarialmente, aplicable a partir del 1 de enero de 2007.
El
convenio suscrito con AEROSUR tiene plena vigencia; habiéndose
ratificado en el precio de los boletos aéreos, con un descuento
de un 20 por ciento, con espacios confirmados, y del 50 por ciento,
sujeto a espacio, a favor del funcionario judicial, su cónyuge
e hijos menores de 18 años de edad, e incluso nietos menores
de 18 años de edad.
Asimismo, se
han suscrito otros acuerdos con otras empresas, como farmacias,
hoteles, servicios ópticos, laboratorios clínicos
y centros de diversión y esparcimiento como Aqualand y Cine
Center en la ciudad de Santa Cruz.
De
esta manera, creemos que la Mutualidad del Poder Judicial viene
cumpliendo, los objetivos para los cuales ha sido creada: constituirse
en una entidad solidaria y de protección de los intereses
del funcionario judicial.
En otro tema, tanto la Corte Suprema de Justicia, como los distintos
órganos del Poder Judicial, durante la gestión 2007,
han realizado diversas actividades que dan cuenta de su compromiso
con la sociedad y el fortalecimiento de nuestras instituciones.
La Corte Suprema de Justicia, conjuntamente los demás órganos
del Poder Judicial, ha mantenido una presencia significativa en
los foros internacionales que permiten, además del fortalecimiento
de nuestras relaciones con los órganos judiciales de países
amigos, la actualización y el intercambio de experiencias
que inciden en la aplicación de normas y convenios supra-nacionales
para el perfeccionamiento de nuestro sistema judicial.
Sin
duda, en un mundo cada vez más globalizado, el relacionamiento
de nuestras instituciones con sus similares de otros países,
permite la permanente actualización en los procesos de
información jurídica y modernización de nuestro
sistema judicial. Por ello, quiero anunciar que, en el marco de
la Celebración de los 200 años de la Gesta Libertaria
del 25 de Mayo de 1809, el Máximo Tribunal de Justicia
tiene previsto convocar a un Encuentro de los Presidentes de Cortes
Supremas de América Latina en la Capital de la República,
con el propósito de afianzar nuestras relaciones y fortalecer
la vigencia plena del Estado de Derecho y el equilibrio de los
poderes en nuestros Estados.
En
ese marco, de mayor relacionamiento internacional, cabe destacar
el apoyo permanente y sistemático de las Agencias de Cooperación
Internacional y de países amigos al sistema judicial. Agradezco
a la Agencia Alemana de Cooperación, la GTZ, por su apoyo
permanente y sistemático a la capacitación de jueces
y tribunales y haber contribuido a la incorporación en
la página Web de todas las sentencias, Autos de Vista y
Autos Supremos en Recursos de Apelación Restringida en
el nuevo sistema acusatorio, para el precedente en la materia.
Igualmente,
agradezco a la Agencia Checchi, de USAID/Bolivia por su apoyo
en la Sistematización de Jurisprudencia Penal de la Corte
Suprema; que a la fecha contiene más de 7.600 Autos Supremos,
evacuados por las Sala Penales del Supremo Tribunal, correspondientes
a las gestiones 2001-2007, donde esta clasificada la doctrina
legal aplicable, de acuerdo al Código de Procedimiento
Penal. Esperamos que, a partir de la segunda quincena de febrero
de este año, este accesible en la página Web de
la Corte Suprema de justicia.
No
puedo dejar de agradecer la ayuda de la Agencia Española
de Cooperación (AECI) en muchos temas vinculados a la administración
de justicia. Particularmente, destaco su apoyo en el estudio e
instalación de la Oficina de Relaciones Internacionales,
que tendrá la responsabilidad en atender las solicitudes
de exhortos, extradiciones y otras medidas preventivas que sean
requeridas en el plano de la Cooperación Internacional
de Iberoamérica. A ello se suma la importante cooperación
para la puesta en marcha de la carrera judicial.
Entre
otras actuaciones de trascendencia, citamos:
-
El
16 de julio pasado, celebramos los 181 años de Instalación
de la Corte Suprema de Justicia; oportunidad en la que pusimos
en la balanza del tiempo el rol cumplido por la judicatura en
la construcción del Estado y la consolidación
de los derechos ciudadanos.
-
Igualmente, en agosto de este año que concluye, recordando
un nuevo aniversario de creación del Tribunal Constitucional,
sirvió para que en un acto solemne, se denunciara los
atropellos de los que era objeto este órgano y todo el
Poder Judicial.
-
Por su parte, el Tribunal Agrario Nacional, al celebrar el séptimo
aniversario, hizo hincapié en la necesidad de fortalecer
los instrumentos jurídicos para la resolución
de causas en materia agraria.
-
En ese mismo sentido, el Consejo de la Judicatura, el pasado
mes de marzo, celebrando su noveno aniversario dio cuenta de
sus actos, informando de sus resultados, tanto en el ámbito
administrativo-financiero, como disciplinario.
Una
de las facetas importantes del Poder Judicial, y particularmente
de la Corte Suprema es la producción intelectual. Tanto
los señores Ministros, Magistrados y Consejeros de la Judicatura,
haciendo una pausa en sus labores jurisdiccionales, dedican un
tiempo a la investigación y al estudio científico
del derecho.
Entre
esas producciones me permito destacar: “Los acuerdos de la Real
Audiencia de los Charcas”, publicación lograda conjuntamente
el Archivo y Biblioteca Nacionales y el apoyo de la Agencia Española
de Cooperación.
Asimismo,
destaco la reedición del libro “Discursos de los Presidentes
en su Fundación y en la Apertura de los Años Judiciales
de 1859 a 1927. La publicación del cuarto número
de la revista “Diálogo Jurídico”, y el Boletín
de Información Jurídica de la Corte Suprema, además
de otros importantes documentos demuestran los grandes esfuerzos
que se realizan para contribuir al estudio en las ciencias jurídicas.
Es importante señalar que la ardua labor desplegada por
nuestra gestión, desde el año 2005, se verifica
en las diversas publicaciones que coadyuvan a las atareas de investigación
y el análisis de la doctrina jurídica y la jurisprudencia.
En
el ámbito bibliográfico, es satisfactorio informar
de la importante donación realizada por la familia del
Dr. Oscar Frenking Salas, ex –Ministro de la Corte Suprema de
Justicia de un lote de libros de la biblioteca personal de tan
ilustre jurisconsulto. Los más de 700 títulos, referidos
fundamentalmente a la ciencia del derecho, sumados a los 100 libros,
adquiridos con recursos propios, enriquecen el acervo de nuestra
biblioteca, que está al servicio de una diversidad de usuarios
internos y externos a la Corte Suprema.
Termino
indicando que la última Sala Plena del año 2007,
por mandato de la Ley fueron designados los señores Conjueces
del Máximo Tribunal de Justicia, posesionados el día
de hoy, y determinó que la Vacación Judicial para
la Corte Suprema de Justicia, correspondiente a la gestión
2008, correrá del día 23 de junio al 13 de julio,
dejando cinco días que será utilizados en el receso
de fin de año.
EXHORTACION
FINAL
Sé
que este momento, por el que atraviesa la nación, no admite
actos formales de registro histórico, ni gestos de voluntades
insensibles. Nuestros hijos o los hijos de nuestros hijos no van
a comprender jamás que hayamos sido unos viejos heroicos
o bien-intencionados, sin que se les haya legado un horizonte
de oportunidades. Tengamos por seguro que, los que vienen, van
a reclamarnos responsabilidad histórica de heredarles una
democracia en serio, un país digno y soberano y una sola
nación que cobije a todos nuestros hijos. Si les dejamos
otra derrota, les estaremos dejando otra deuda impagable.
Como
toda obra humana, el Poder Judicial tiene sus luces y sus sombras,
sus grandes virtudes y sus defectos. Sin embargo, el Poder Judicial,
al constituirse en pilar fundamental del Estado de Derecho y bastión
de la democracia, debe ser visto como el símbolo de la
igualdad y el respeto, porque bien se sabe que, donde hay justicia
hay democracia y, donde hay democracia, está vigente el
Estado de Derecho.
Si
bien, el Poder Judicial no ha tenido la suerte de alcanzar un
perfil propio y consolidado, es tiempo en que los tres poderes
del Estado, en igualdad de condiciones y con un profundo respeto
a la institucionalidad, podamos ofrecer al país y a la
sociedad boliviana la certidumbre en el ejercicio pleno de sus
derechos y de sus deberes democráticos y pido, para ello,
al Honorable Congreso Nacional restituir, a la brevedad posible,
el control efectivo de la constitucionalidad, designando a los
Magistrados titulares y suplentes de ese órgano judicial.
Por
ello, tal como lo hice hace un año, una vez más,
convoco a una Cumbre de los Tres Poderes del Estado para
que, en el marco del más absoluto respeto, busquemos juntos
los mecanismos de coordinación y de entendimiento entre
todos los bolivianos, preservando la paz, la unidad y el fortalecimiento
del sistema democrático.
Hoy,
por lo tanto, no es el momento del testimonio de dónde
y cuanto hemos aprendido a amar y a odiar, hoy es el momento de
la responsabilidad histórica con la democracia y con todo
aquello que implica la vigencia de la unidad y la integridad de
la nación.
Para
ello, siendo éste el momento más oportuno del entendimiento
y de la comprensión, desde este foro, pensando en la patria
que habremos de heredar a nuestros hijos y a nuestros nietos,
convoco a gobernantes y gobernados a la paz social, al diálogo
franco y abierto; dejando de lado la prepotencia, la soberbia
y la intolerancia para diseñar juntos un país más
justo y más solidario.
Señoras y señores, pueblo boliviano, la circunstancia
excepcional por la que atraviesa la nación; intentando
reescribir su historia, requiere del concurso de todos. La Nueva
Bolivia que empieza a nacer, con el ímpetu fortalecido
de esperanzas y buenos augurios de cambio, no necesita de mártires,
sino de hombres y mujeres dispuestos a construir un futuro de
entendimiento, con lenguaje nuevo, donde el interés supremo
de la nación se imponga al interés personal o particular.
Invoco a la sensatez democrática de gobernantes y gobernados,
buscando en paz un mejor destino para nuestro pueblo.
Para
terminar, y a tiempo de dejar profundo testimonio de reconocimiento
al esfuerzo infatigable de todos y cada uno de los señores
Ministros, de los señores Magistrados, Vocales, Jueces
y funcionarios de todos los distritos judiciales del país;
sin pretender arrogarme el papel de guía, invoco a Dios
para que, en su inmensa sabiduría, ilumine a nuestros gobernantes
y proteja a nuestro pueblo; superando los rencores, desechando
la revancha y los odios, mirando al futuro para pensar en la construcción
de un país sin exclusiones, más justo, más
equitativo, más solidario y más próspero....
Esta es nuestra oportunidad histórica para hacer de Bolivia
el país que siempre hemos soñado…
A
tiempo de declarar inaugurado el Año Judicial 2008, pido
a Dios nos colme de sus bendiciones……Muchas gracias….
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